Imprimir

Antequera y sus VII Jornadas de Mediación

Escrito por Amparo Romero Velasco on .

Mejorando la convivencia familiar

Un año más y ya van 7 celebramos las jornadas de Mediación en la ciudad de Antequera con numerosa asistencia de público y con un gran nivel en las ponencias y como siempre con el apoyo y la acogida de su ayuntamiento, este año cerramos un circulo ya que el año anterior dedicamos la jornada a La escuela: espacio de encuentro y convivencia’ y en esta ocasión nos hemos acercado a ver el conflicto desde otra perspectiva, como se refleja en el hogar.

La Jornada se inauguró con la presencia de Dña. Inmaculada Jiménez, presidenta de Solucion@, D. Juan Ignacio Acuñas, coordinador de Solucion@ en Antequera y como representación del ayuntamiento nos acompañó Dña. Dolores Gómez, Concejala de Igualdad, Equidad, Accesibilidad y Cooperación Ciudadana.

En la mesa de inauguración quedó claro que hablamos de un tema de plena actualidad, con un aumento de denuncias por Violencia Filio-parental en las que subyace, padres desesperados que no saben qué hacer con sus hijos y como la mediación puede ser un recurso preventivo además de ayudar a salir a las familias de una situación complicada en un momento en concreto. Para ello debemos saber que la Mediación es un recurso disponible, las instituciones están apostando por ella, la Propuesta no de ley relativa a fomentar la mediación como forma de resolución de conflictos aprobada por el Pleno del Congreso de los Diputados en su sesión del día 7 de marzo de 2017, la puesta en marcha de los PiMed, deja manifiesto que la mediación ha llegado y está para quedarse.

En la primera mesa moderada por nuestra vicepresidenta, Dña. Teresa Chicón, pudimos contar con el interesante testimonio de Dña. Trinidad Peñuela, médico de familia  que nos transmitió la dificultad enorme que tienen en atención primaria para detectar los casos de violencia filio-parental, a pesar de las sospechas por los síntomas que presentan, los médicos tienen problemas para confirmar esta situación debido a que los propios progenitores ocultan los hechos por vergüenza, se culpabilizan y tienen la creencia de que “los problemas de casa se resuelven en casa”

Descubrimos que son niños normalizados en la escuela, con baja autoestima y que no necesariamente son consumidores de tóxicos. Los progenitores presentan una actitud parental suave y conciliadora hacia el hijo para reducir el estrés familiar y que sin embargo el hijo interpreta como sumisa o de rendición y los padres terminan claudicando. Según la Doctora Trinidad Peñuela, el perfil de las personas que ejercen la violencia filio-parental es el de un varón entre los 11 y los 24 años con dificultades de aprendizaje, sobreprotegidos, presentan síntomas de trastornos del sueño y ansiedad. 

Han establecido un protocolo de actuación en estos casos para los profesionales sanitarios con el objetivo de unificar criterios que tiene en cuenta la prevención y detección precoz de síntoma físicos y psíquicos compatibles con VFP, valoración Biopsicosocial de riesgo de toda la familia a través de una serie de indicadores, atención expresa a la Retaliación, hijos adultos que sufrieron maltrato o abusos en la infancia y que ahora devuelven el maltrato cuando se invierten los papeles y son ellos los cuidadores de sus padres ancianos y/o dependientes. Recogen información sobre estilos educativos negligentes-ausentes, progenitores con síntomas depresivos, hermanos con bajo rendimiento escolar ya que tienen presente que esta situación repercute a toda la familia.

En los casos en los que se presentan sospechas de VFP por parte del personal sanitario y no reconocida por los progenitores, tienen previsto establecer un espacio de confianza que propicie la valoración. Cuando se reconoce que existe VFP de extremo riesgo proceder con un parte judicial y en el resto de los casos derivar a los recursos oportunos a salud mental, trabajo social o mediación tratando de evitar perjuicios con la intervención y minimizar la repercusión. 

Si desde el ámbito de la salud escuchamos esta interesante ponencia a continuación, el salesiano, D. Miguel Conrado Montes Infantes, Director de Escuela Hogar “Sagrado Corazón de Jesús” de Antequera nos hizo llegar la realidad que observan desde el ámbito educativo. Son muchos los padres que acuden con sus hijos y quieren que ingresen en el internado porque están angustiado, desesperados, manifiestan que la vida en el hogar se ha hecho insoportable, no acatan ningún tipo de normas y límites, no estudian, amenazan a sus padres llegando a la agresión verbal y física.

Desde el centro escolar que dirige es testigo de cómo esta situación ha ido incrementándose en las últimas décadas, los hijos quieren el control y el poder del hogar, y esta tipo de violencia no va necesariamente unida a un nivel económico empobrecido sino que los que relatan este panorama son familias de clase media, media-alta. Tras su paso por el centro se observa como en el 90% de los casos este tipo de conductas remite porque abordan el problema desde una perspectiva holística, con la presencia constante de los educadores, se imponen límite claros, se trabaja la motivación e interés por el estudio y vivir de un modo ordenado. Pero esto no es suficiente, el tutor se reúne periódicamente con los padres para orientarlo en la acción educativa en casa y también cuentan con una escuela de padres además de un gabinete de asesoramiento familiar.

Nos llegó al corazón a los asistentes la confesión en voz alta que nos hizo D. Miguel “A veces tenemos que ser padres de niños que no han tenido padres, darles afecto, escucharlos y poner en marcha la pedagogía de la paciencia”

Más adelante Dña. Mariela Checa Caruana, psicóloga y presidenta de la Asociación Filio especializada en VFP expuso la relación entre interferencias parentales en los procesos de ruptura de pareja y su relación con la VFP, Filio surge ante la necesidad de atender entre otros casos, aquellos en los que padres, en su mayoría los progenitores no custodios resultaban ser víctimas de este tipo de violencia.

Al igual que los ponentes anteriores Dña. Mariela Checa señala la tardanza en acudir a pedir ayuda de estos padres que no quieren denunciar a sus hijos, que se sienten avergonzados y cansados de ocultar la situación de violencia intrafamiliar que sufren en su hogar, y que cuando finalmente acuden a la asociación les ofrecen intervención terapéutica integral, tanto a víctimas como agresores, es tarea importante de los terapeutas hacerles ver que todos sufren y todos tendrán que implicarse y que la solución está en ellos.

A menudo se trata de hijos consecuencia de una mala gestión de la separación de sus padres, cuando los pilares de la unidad familiar se rompen, los hijos no son meros espectadores, ellos están en medio del conflicto y su conducta violenta es reflejo de cómo se sienten. Los menores cuando revisan su conducta se arrepienten, pero no tienen habilidades para frenar la rabia que sienten. Los padres los han hecho partícipes de todo su dolor y su rabia no han estado cuidando de sus hijos como deberían porque solo estaban pendientes de su propio dolor.

Dña. Mayte Soriano Villanueva, Fiscal de menores en Málaga nos hizo llegar otra visión de la VFP, cuando la situación llega a tal límite que los padres deciden denunciar a sus hijos, el derecho penal es la última ratio cuando llegamos a este punto es porque ya otras instituciones de control no funcionan, la escalada de conflicto ha llegado a provocar actos de violencia continuada en mayor o menor grado. 

Dña. Mayte Soriano entiende que el desistimiento es una oportunidad que no se debería desaprovechar, en otras ocasiones, ponen en marcha procesos de mediación, conciliación y/o reparación del daño, pero tristemente lo más frecuente es que cuando  estos casos llegan a fiscalía lo hacen tarde porque se ha producido una escalada de violencia y ya existe un desequilibrio de poder.

Para finalizar con la reflexión, la intervención judicial es necesaria por el sufrimiento que supone para las familias, satisfactoria si deshace el agravio y en ocasiones no es adecuada por qué habría que contar con más medios terapéuticos para conseguir que los menores superen lo que quizás requiera simplemente intervención terapéutica.

Finalizó la jornada con la ponencia de D. Carlos Villagrasa sobre la respuesta legal y las perspectivas de futuro desde los derechos de la infancia y la adolescencia, durante su exposición hizo hincapié en la labor preventiva de la mediación y la ineficacia de la justicia para resolver estas situaciones cuando a menudo la litigiosidad solo hace incrementar el conflicto. Sin duda la mejor respuesta se encuentra fuera de la administración de justicia, por eso la mediación se está instalando en los distintos ámbitos del conflicto. 

Una mediación bien hecha, muestra una gran satisfacción a pesar de finalizar sin acuerdo o con un acuerdo parcial sin embargo la insatisfacción de la resolución judicial es generalizada dado los gastos económicos y emocionales que genera. La mediación no debe ser un modo alternativo de resolución de conflictos sino que lo debería ser, el proceso judicial.

Los asistentes aplaudieron el comentario que hizo D. Carlos sobre que Los mediadores deben ser camaleónicos y adaptarse a las personas que tienen delante. Y finalizó puntualizando que  La mediación es el antídoto a la violencia, si enseñamos mediación desde la infancia desde las escuelas, desde la infancia viviremos en un mundo en paz y con seguridad.

La jornada fue clausurada por el D. José Luque, Concejal de Familia, Programas Sociales, Educación y Salud que dedicó palabras de agradecimiento hacia los organizadores y una vez más se declaró enamorado de la mediación como una de las herramientas más útiles a la sociedad y volviendo la mirada hacia la VFP, el tema que nos ocupó toda la jornada, expresó “Ojalá los padres recuperemos la capacidad para educar a nuestros hijos”

Amparo Romero Velasco. Psicologa mediadora.

Imágenes VII Jornada Mediación ATQ