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21 de enero. Día Europeo de la Mediación

Escrito por Antonio Fernández Rojo on .

Las asociaciones de mediación celebramos este día, coincidiendo con la fecha de aprobación de la Recomendación número R (98) 1, sobre Mediación Familiar, aprobada por el Comité de Ministros del Consejo de Europa el 21/01/98 en su 616ª reunión. Como todo día “de”, se trata de una ocasión para reflexionar y poner de relieve la utilidad de una causa para la Sociedad.

Alcanzamos 2013, tras un año en que la Mediación se ha puesto de moda.En España y Andalucía, se han dado avances en la regulación normativa. Primero el RD y después la Ley 5/2012 de 6 de3 julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, a nivel nacional,trasposición de la Directiva 2008/52 de 21 de mayo de 2008. Segundo el Decreto 37/2012 de 21 de febrero aprobando el Reglamento de Desarrollo de la Ley 1/2009 de 27 de febrero reguladora de la Mediación Familiar en Andalucía. Ya solo falta el Reglamento de la primera y ordenes de la segunda, para cerrar el marco normativo de referencia.

El primer reto de 2013, será la efectiva aplicación de los mismos, registros incluidos, para que la ciudadanía pueda tener un mayor conocimiento de la Mediación.

La Mediación está más presente y reclamada en todos los ámbitos, familiar, laboral, empresarial, escolar, comunitario, mercantil, hipotecario, sanitario, etc., y nuevos agentes muestren su interés en promoverla, desde el ámbito judicial, notarial, cámaras de comercio, procuradores, colegios profesionales, universidades, etc.,

Con tanto interés e interesados en la mediación se multiplican los encuentros para bendecir la buena nueva de la Mediación, de su uso y sobre todo de su formación, a menudo con más predicadores en la tribuna que casos mediados entre ellos.

Muchas de las mejoras voces e intérpretes de la Mediación, y otros que hemos ido formando parte de los coros, y aficionados, caso a caso, asistimos la mayor de la ocasiones desde el gallinero, con admiración al surgimiento de los nuevos artistas e intérpretes, que reclaman atención a sus arias y espacio a sus “clases” de canto. Bienvenidos al arte y la magia de la Mediación.

Este será el segundo reto. Con esta afición, acudir a las esencias y no perderlas de vista para no desnaturalizar la Mediación.

Como pone de manifiesto “Las Directrices de las Naciones Unidas para una mediación eficaz”(A/66/811, 25 de junio de 2012) y el informe de su Secretario General Ban-Ki-Moon en septiembre de 2012, es conveniente apreciar tanto su potencial como sus límites como medio para la prevención, la gestión y la resolución de conflictos.

La mediación es entendida como un proceso por el que un tercero ayuda a dos o más partes, con su consentimiento, a prevenir, gestionar o resolver un conflicto ayudándolos a alcanzar acuerdos mutuamente aceptables.

La mediación es una actividad especializada pero no de especialistas. El éxito de la mediación va a depender de la buena preparación, que combina capacidades y experiencia de los mediadores individuales del mediador y de equipos cohesionados, puesto que el proceso de mediación nunca es lineal y las estrategias deben ser flexibles.

La experiencia del mediador está en despojarse de su “experiencia y conocimientos”, morderse la lengua para no acudir al cajón de sastre de “sus soluciones de experto conocedor de una materia”, puesto que los expertos en sus conflictos y sus soluciones son las propias partes.

Conviene recordar que no tratamos de imponer una alternativa a la justicia, no podemos usurpar en ningún momento la función del juez instaurando una “justicia light” o “bis” a base de propiciar “sentencias-acuerdos” por expertos conocedores de un campo.

Las condiciones contemporáneas suponen vivir y administrar procesos de cambio permanente. Se necesita cada vez más resolver los conflictos con un nuevo principio orientador - un paradigma- pasar de un sistema conflictivo y de adversarios a un modelo de cooperación, que supone un cierta quiebra del modelo clásico de judicialización del ejercicio de derechos.

El papel de mediador es “ayudar a ayudarse” a las propias partes, que a través del diálogo toman decisiones compartidas y por eso más democráticas, construyendo un nuevo pacto social.

Lo importante es resaltar el papel autónomo de las partes, no por ser extrajudicial del proceso.

Son las partes los protagonistas no los mediadores.

El papel principal lo tienen las partes, el lucimiento debe ser el de los protagonistas.

Antonio Fdez.
Mediador de Solucion@

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