
Las Prácticas Restaurativas conforman la ciencia para construir capital social y alcanzar disciplina social a través de un aprendizaje y toma de decisiones participativos. Permiten prevenir, detectar, gestionar y resolver situaciones de conflicto en diferentes áreas (familiar, escolar, comunitario, social, penal y laboral), reforzando los vínculos afectivos entre las personas afectadas.